Hay una terminología bursátil muy conocida que se conoce como dead cat bounce o traducido
al castellano, el rebote del gato muerto. Exactamente es lo que están pensando, imagínense
que un lindo gatito cae en picado desde un rascacielos al llegar al suele rebotar pero
rápidamente volverá a caer. Este es el gran dilema existente en los mercados. Si se produce el
rebote… ¿Será un rebote sólido o será un enorme rebote de gato muerto?
Pocos dudan que la profundidad de las caídas han sido excesivas, no solo por su porcentaje de
caída, lo han sido por su velocidad. Así lo pueden ver en las dos imágenes que les adjunto, una
del gestor de Smart social Sicav Antoni Fernández y la otra de la cuenta de twitter @gualestrit.
Estas dos imágenes nos hacen ver que si el ser humano no desaparece, y con el precedente
chino parece que no va a ser así, estamos cerca de presenciar un importante rebote en la renta
variable. Estamos en niveles de caídas prácticamente sin precedentes, de hecho, el peor mes
de la historia del Dow Jones fue en septiembre de 1931… y estas líneas se están escribiendo un
lunes por lo que todo puede pasar en lo que queda de mes de marzo.. ¿Son conscientes de la
magnitud del asunto? En la otra gráfica vemos la similitud de los diferentes patrones de la
renta variable comparados con el crash de 1929 y el desplome de 1987. Si nos aferramos a
dichos patrones y vemos que pasó en las sesiones posteriores la probabilidad de dicho rebote
se incrementa. También incrementa dicha probabilidad el hecho de que el índice del miedo, el
llamado VIX, esté en máximos históricos, si sí nunca había habido tanto pánico en la renta
variable, aún superando por poco a la época de Lehman brothers. Hasta esta semana nunca
había sucedido este hecho. Este índice VIX tiene a estar en torno a 20 puntos, hoy cotiza por
encima de 80, por lo que la histeria es total y ya sabemos los que nos dedicamos a esto que la
estadística solo funciona cuando las emociones humanas quedan aparcadas y las emociones
tienden a desaparecer. Cuando disminuya el índice VIX y este se normalice, que no tardará, la
renta variable sufrirá un rebote. Incluso hemos visto el Brent por debajo de los 20 dólares, algo
que no se veía desde hace 20 años. Es decir, pánico generalizado, ya sabemos la cobardía que
tiene el dinero.
Nos encontramos con un índice Dow Jones que acumula un 36% de caída desde el pasado
21/2, lo que supone que debería recuperar un 56’75% para regresar a los niveles pre corona
virus… ¿es eso posible? NO. No es posible a día de hoy. Las barreras para llegar allí son
múltiples y difíciles de superar. Es cierto que Trump ha puesto toda la artillería a trabajar
anunciando una QE (Expansión cuantitativa) prácticamente ilimitada pero las consecuencias de
este virus van a ser más dolorosas que el propio virus, desde un punto de vista económico. Las
empresas están aprovechando para ajustar su nuevo modelo laboral, el de la productividad.
Grandes empresas, sobre todo españolas, obsesionadas con los horarios a cumplir se van a dar
cuenta que lo importante son las tareas a realizar. Se van a dar cuenta que la productividad es
algo imprescindible en sus empresas y se van a dar cuenta que si su equipo es productivo
puede que no necesiten ni tanto equipo ni tantas instalaciones. Por otro lado nos encontramos
la suma indecente de capital que va a recibir el mercado, el famoso bazoca fabrica dinero se
pone en marcha para sostener a las pymes en formas de créditos, que esperemos que los
bancos concedan. Esta suma de capital aporta un larguísimo periodo de tipos bajos por
delante, lucha para los bancos para mantener márgenes y por consiguientes la obligación de
ser más productivos para contener los costes.
Si les apetece obtener rentabilidad en sus ahorros búsquenla, pocas opciones les va a quedar
en los próximos años que no sea el riesgo en forma de fondos o renta variable directa. Pero no
se enamoren, es muy poco probable que todo vuelva donde estaba. Este maldito covid-19 nos

trae una evolución en el modelo de trabajo tal y como lo conocemos hoy. Quizás para bien,
esperemos que para bien. Pero al igual que yo saben que los cambios, por buenos que sean,
cuestan dinero y tiempo y este no va a ser una excepción.

Comenta 2 Comments

  1. Todo cambio comporta dolor, sufrimiento y sacrificio. Sea para mejor o sea para peor.

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  2. Muy interesante, vienen tiempos muy duros.

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