Esto es peor de lo que pensaba. Lo que se avecina no nos lo podemos imaginar y miren, de corazón, ojalá me equivoque y me reprochen dentro de unos meses que me he equivocado en tal afirmación. La gravedad del asunto de esta sociedad en shock no se percibe ni de lejos. La sociedad no es consciente de la realidad que va a encontrar porque ahora mismo solo tenemos una cosa en la cabeza, la libertad. La imagen dantesca de pasear por las grandes ciudades con niños llenos de mascarillas pasará a ser, dentro de poco, anecdótico. Pero la imagen de negocios vacíos fruto de la enorme incomodidad que va a provocar las medidas de seguridad para no contagiar el COVID-19 van a ser habituales.
Soy residente en Ibiza, padre separado cuya hija viven en Lérida, un follón. Para minimizar riesgos de no poder verla decidí que hasta que se calmara un poco todo iba a estar en Barcelona para que el desplazamiento a Lérida fuera lo menos denso posible. Al cambiar de fase en Ibiza y así poder tener más libertades he decidido volar a la mi casa. Tremendo. Lo que se encuentra un pasajero que quiere hacer este trayecto ahora mismo es demoledor emocionalmente. Llegas al parking del aeropuerto donde hay un primer control donde has de mostrar que, efectivamente, tienes la tarjeta de embarque. De allí subes al mostrador, vacío lógicamente, de la compañía en cuestión. Primera vez que te preguntan cual es el motivo del viaje. Pasas el arco de seguridad con las medidas habituales y al pasar un segundo control, esta vez de la guardia civil chequeando que, efectivamente, el viaje como residente en Ibiza está justificado. Llegas a Ibiza y un nuevo control para una nueva comprobación y posteriormente un control de temperatura a todo pasajero. Impresionante, que quieren que les diga. Todo ello acompañado, lógicamente, con las pertinente medidas excepcionales de seguridad, distancia etc… Vulgarmente, perdónenme, diríamos que es un coñazo, necesario, pero un coñazo lo cual me lleva a la reflexión de ¿Cuánta gente va a estar dispuesta a volar así si no es por extrema necesidad?
El parón es salvaje y eso lo refleja las cifras que este suplemento reflejó la semana pasada y que tanto me impactaron: La nueva realidad del sector bancario es que este año se han firmado 150.000 hipotecas menos, hay 13.000 peticiones de aplazamientos de pago cada día por parte de hogares y se ha recibido 260.000 solicitudes de liquidez en un solo mes. Absolutamente alucinante. ¿Cómo se va a solucionar esta inmensa bola de crédito sin fin alimentada por una anestesia en forma de expansión cuantitativa provocada por los bancos centrales?
Desde luego ya hay termómetros que pueden parecer menores que lo están reflejando pero para mi no son tan menores. El primero de los tres termómetros es el del desconocimiento de la realidad. Recibía una llamada de un buen amigo y su padre, un gran empresario, que me expresaba una idea que había comentado con su hijo para poder desarrollar una vez las cosas volvieran a la “normalidad”. La idea era creativa y sólida, quizás con poco control de los costes fijos reales necesarios para desarrollar el proyecto, pero tenía buena pinta. Solo una variable, de peso, no había contemplado dicho empresario. El estaba imaginando el proyecto en la Barcelona de marzo, no en la masacrada Barcelona que va a encontrar cuando salga a la calle. El primer termómetro indica lo alejado que está el ciudadano de la realidad económica. Pensamos que las previsiones que indican por la televisión son solo previsiones; error. Es la pura y dura realidad que todos vamos a sufrir. Sean cautelosos con sus proyectos, lo de marzo tardará mucho tiempo en repetirse.
El segundo termómetro son unos negocios que expresan la necesidad de liquidez urgente. Son los “Compro oro”. Estos negocios, que se hicieron populares en la anterior crisis, surgieron de la extrema necesidad de liquidez al no haber concesiones de préstamos o micro préstamos. Lamentablemente, y no tengo nada en contra de estos empresarios, el otro día vimos una noticia publicada que es muy preocupante: “Los negocios de compro oro tenían lista de espera ante la avalancha de ciudadanos necesitados para tener liquidez”
El tercer termómetro es el sector de la automoción. Lo primero que hacemos como sociedad cuando hay una expansión o recuperación económica es comprarnos un vehículo. Lo que hacemos si tenemos necesidad de reducir gastos o tener liquidez, en el caso que hayamos pagado el vehículo, es vender el coche. Yo soy un auténtico loco de los coches, pero loco loco. Apasionado hasta la médula y me encanta estar informado de como va el mercado de ocasión por si surge alguna oportunidad de inversión. En las últimas tres semanas no se pueden llegar a imaginar las oportunidades que me están llegando. Personas absolutamente desesperadas que necesitan vender su coche de gama alta a precios ridículos. Para los que sepan del mundillo, me ha llegado la oportunidad de un Lamborghini Murciélago al precio de 75.000 euros, un descalabro. Sin duda los concesionarios lo van a notar y ya todos sabemos el peso de la automoción en el total del PIB.
Si, es cierto, no es la semana en la que más optimista estoy. Pero me escuece ver como la sociedad está anestesiada y ajena a la realidad que va a venir. Como he dicho al inicio no hay cosa que más desee que equivocarme y que este pesimismo que expresan estas líneas queden en evidencia por un comportamiento totalmente diferente al reflejado pero, a día de hoy, no puedo ver más allá de lo escrito. Recuerden, no solo en bolsa, Stop loss en cualquier ámbito de la vida laboral.

Comenta 5 Comments

  1. Sin salud, no hay bien estar económico. Sin Salud económica no hay bienestar social. Este es el orden de las cosas. Así que, cuando la gente vota deseando otro orden distinto… ahora que se aguante (lo sufriremos todos).
    No se puede votar pretendiendo el bienestar por encima y primero de todo. Hoy en día, el bienestar viene después de la salud económica. Sin salud en las empresas y en la economía, todos vamos a estar muy mal. Pero es hacia adonde vamos, irremediablemente: Venezuela.

    Responder

  2. Totalmente de acuerdo la gente solo está pensando en cambiar de fase para ir a llenar los bares y restaurantes con los amigos cosa que aplaudiré con alegria ya que el sector hostelería va a ser de los más perjudicados pero cuando se acaben las fases y haya que volver a la nueva normalidad y para muchos desgraciadamente la nueva normalidad sea la cola del paro entonces es cuando abrirán los ojos de verdad y empezarán a creer lo que se viene ahora con culpar a unos y otros por las cifras los aplausos de las 20h y hacer planes para cuando baje el estado de alarma estamos todos entretenidos,en fin suerte para todos y agarrararse que vienen curvas

    Responder

  3. No somos ajenos, pero dime tú qué puede hacer un hogar o una familia con respecto a esta situación. Gente sin cobrar los ERTES, gente en el paro, gente pidiendo comida y que pensaba que en la vida lo haría, y tu diciendo que te venden un Lamborghini por 75.000€.
    Creo que el ajeno eres tú y no me malinterpretes, te admiro y hago trading, pero creo que deberías bajar a la realidad que te comento.
    Un abrazo Josef.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *