Este va a ser, con mucha probabilidad, uno de los agostos más calientes de la renta variable desde que en el año 2012 España tuviera un pie y medio en la peseta. A finales de julio de ese año el Ibex perdía los 6000 puntos y la prima de riesgo estaba por encima de los 700 puntos básicos. El escenario financiera era dantesco y pocos eran los que pensaban que Mario Draghi iba a ser tan tajante “Tomaremos las medidas que sean necesarias para que ningún país del Euro caiga”. Ese famoso bacoza impulsó a los mercados y provocó que la probabilidad de que España saliera del euro se redujera a 0. De hecho pocos eran los que pensábamos que eso iba a ser una posibilidad…¿El motivo? Bien claro. En los mercados financieros pueden pasar cosas si alguien gana, con claridad. El hecho de que España, cuarta economía europea, saliera del euro implicaba que nadie ganaba y eso reducía cualquier probabilidad de consecución. A nadie le interesaba que eso pasara y no pasó.
Nos encontramos en el mismo mes 8 años después y nos volvemos a encontrar en una situación crítica. La diferencia en este caso es que el problema no es de España, el problema es mundial. Estamos asistiendo a la imposición de parche tras parche esperando que tal ansiada vacuna llegue de una vez. Los más optimistas hablan de noviembre, los más realistas de marzo 2021 pero lo que queda claro es que cada parche que ponen los diferentes estamentos son una burbuja de oxígeno hasta tan ansiada fecha. Hay un objetivo común mundial y se está remando en la misma dirección. Ningún precedente anterior nos sirve pues la mega impresión de capital efectuada por los bancos centrales hace que cualquier escenario pasado carezca de comparativa con el actual. Los gobiernos se ha propuesto que el sistema capitalista que nos ha traído hasta aquí no desaparezca, cueste lo que cueste por que como se pagará ya será motivo de otro capítulo.
La franja noviembre-marzo, escenarios de esa posible vacuna, parece cercana pero el camino puede ser muy duro para muchas empresas. No hace falta ser muy observador para apreciar el dantesco escenario turístico de nuestros puntos de referencia, yo resido en Ibiza y recientemente he visitado la costa del sol y el desánimo de los empresarios de la zona es evidente. La medida del gobierno británico puede acabar de masacrar a uno de los pilares de nuestra generación de PIB. Las compañías aéreas están tiritando. Hasta 200 millones estima IAG que le cuesta tener sus aviones parados cada semana y en este sentido se vislumbra una gran desventaja de recursos entre las aerolíneas privadas y las públicas como por ejemplo Lufthansa quien ya ha solicitado la ayuda del estado alemán. IAG no ha desmentido, pese a tener presumiblemente miles de millones en caja, la posibilidad de realizar una macro ampliación de capital que, como sabe el lector, provocaría una fuerte dilución en el accionista actual. Hasta 2750 millones de euros se rumorea que podría ampliar IAG, lo que supondría el 61% de su capitalización bursátil actual.
Otro sector que va a sufrir una gran transformación será el comercio. A todos nos gusta comprar por Amazon, por su comodidad, y así lo refleja su cotización que cotiza por encima de los 3.000 dólares. Lejos quedan esos 50 dólares por acción de inicios de 2009 cuando apenas sabíamos lo que era la digitalización, la gran vencedora de esta crisis. Me ha sorprendido, tristemente, la cantidad de locales en alquiler o traspaso que presenta la ciudad de Barcelona. Sin duda la digitalización, por bien que nos genera comodidades, va a generar una ola devastadora e imparable sobre el comercio tal y como lo hemos conocido hasta ahora. Competir con los procesos digitales de amazon es una locura, los millones de euros necesarios para competir con tal brutal estructura podrían estrangular financieramente a quien se le pase por la cabeza hacerlo…¿Soluciones? Complicadas pero sin duda la súper especialización y el alto valor añadido en servicio o asesoramiento pueden ser las soluciones.
El sector inmobiliario, especialmente el especializado en oficinas y centros comerciales se enfrenta a una gran incertidumbre. Más allá de la depreciación de los activos se encuentran ante la situación de como van a verse implementados estos hábitos adquiridos en el confinamiento. 2 meses y medio es mucho tiempo para coger un hábito y para empezar a ver si hay elementos y situaciones de nuestro día a día que queremos cambiar ya para siempre. ¿El tele trabajo ha llegado para quedarse? Seguro que en muchas situaciones ese escenario es improbable pero seguro que muchas pymes, y no tan pymes, deciden reducir su esfuerzo financiero mensual en grandes estructuras corporativas. El trabajador es más productivo y feliz trabajando desde casa y ese valor, el de la felicidad, es algo que empresas han empezado a percibir como un valor de reconocimiento al equipo y un valor de fidelización al equipo. Merlin properties es uno de los ejemplos de este cambio. Empresa que cotizaba cerca de máximo históricos antes del crash, cerca de los 13 euros y se ha desplomado directamente hacia sus mínimos históricos, en la zona de los 6’50 euros. El sector de los centros comerciales también va a sufrir cambios, al menos hasta que la gente recupere la confianza. Las multitudes van a costar siempre que haya alternativas y, lógicamente, cualquier empresa nacional o internacional relacionada con este sector va a sufrir consecuencias bursátiles.
El sector financiero está presentando resultados durísimos destacando los más de 10.000 millones de pérdidas del Banco Santander. El escenario de bajos tipos junto con la paralización de la economía ha hecho que el escenario del sector sea complejo y que, la disciplina con el stop loss, sea extremadamente estricta. De nada sirve enamorarse de un logotipo bancario de pensar que “Ese banco es muy bueno”. Recordemos donde estaban cotizaciones de entidades hace unos años y donde están ahora, recordemos que una fusión no siempre implica un incremento de valoración por parte de las dos entidades y recordemos que, como la situación no mejore con urgencia, las ampliaciones de capital si los test de stress lo requieren van a ser inevitables con la consiguiente penalización para la cotización.
Y todo esto con un mercado americano en escenario alcista sin discusión siempre que el Nasdaq respete los 9780 puntos y siempre que el Dow Jones respete los 25390 puntos. Aunque lógicamente el mercado americano es muy selectivo con los sectores y allí no tienen “piedad” en las valoraciones. Con empresas del sector turismo o desplazamiento, por ejemplo, lo vemos con claridad. Tenemos el caso de Carnival, la empresa de cruceros, que antes del crash estaba a 51 dólares y actualmente cotiza en los 14 dólares. Otro caso puede ser el de American Airlines que estaba a 28 dólares y actualmente cotiza en un escenario bajista en los 11’40 dólares. El mercado americano sin duda está sacando de quicio a los inversores bajistas. Los inversores bajistas son aquellos inversores que piensan que un activo puede bajar. Sin duda la lucha emocional de la razón con la realidad bursátil ha de ser demoledora para muchos bajistas. Hace miles de puntos del Nasdaq o Dow Jones que se dice que la bolsa americana está sobrevalorada…¿La realidad? No quiera anticipar tendencias y deje que el gráfico le marque la tendencia a seguir. El ansia nos puede hacer tomar malas decisiones. El ansía de querer anticipar un rebote o de anticipar un recorte. El ansia que acompaña constantemente al inversor que opera en bolsa y que, para nada, es justa en su reconocimiento. El ansia de siempre querer más y más. Porque es una de las crueldades de la renta variable el siempre querer más. El realizar, por ejemplo, 5 operaciones bien y de repente una mal y quedarnos con la sensación de la mala, no es justo. Hoy en la interesante sesión de seguimiento con mis alumnos hemos visto dos casos que podrían reflejar perfectamente lo comentado. En primer lugar nos encontramos el caso de Pablo un alumno quien se ha sentido mal por perder un 1% con una inversión. Es importante que siempre adquiramos la proporción de la pérdida en función del total de la cartera y no centrarnos solo con la operación en cuestión…¿Qué quiero decir? Lo que quiero decir es que si alguien opera con el 25% de su cartera y pierde un 4% en esa inversión la pérdida real de la cartera del inversor es del 1% y no del 4% como le refleja la operación. Pablo asumía, generosamente, que entendía la importancia de limitar la pérdida pues estaba viendo como en su negocio el descenso de las ventas estaban siendo del 80%. Otro interesante caso ha sido el de Jose quien nos decía que realizar compras en valores que estaban en mínimos le trasladaban tranquilidad. Nada más lejos de la realidad cuando le he mostrado el gráfico del Sabadell entidad que a inicios de año estaba a 0’95 euros y que en la actualidad cotiza a 0’32 euros. Jose se ha dado cuenta que nunca ese ha de ser su criterio de compra pues nunca vamos a saber cual es el mínimo de una cotización y la percepción de “ha bajado mucho o ha subido mucho” solo nos la puede dar el gráfico. Jose se ha dado cuenta que el Sabadell necesita casi un 300% para llegar a la cotización de inicios de años, una locura.
El IBEX puede pensar en seguir esta estructura de lateralidad con perspectiva alcista siempre que mantenga los 7.150 puntos. Cierres reiterados por debajo de la zona pondrían en peligro este escenario y haría que pensáramos, de nuevo, en la visita a los 6.000 puntos. No es nada positivo el escenario del valor director del sector bancario español, el banco santader, quien por su mayor capitalización bursátil y mayor ponderación en el índice hace que la mayoría de las entidades del sector sigan sus pasos. A raíz de la estimación de los resultados el Santander ha perdido su zona de soporte de los 2’12 euros y cualquier cotización por debajo de esa zona invita a pensar que los descensos en la entidad, y probablemente en el sector, pueden continuar. Será difícil que caiga el sector bancario y aguante el IBEX.
Como ven un escenario complicadísimo. ¿La mejor inversión este verano? Estar con su familia con el capital parado, aunque el banco no le de nada no le restará y el mercado está demasiado expuesto a noticias externas que pueden alterar las estadística de un día a otro. Lógicamente si hace trading, comprar y vender el mismo día, puede ser un agosto muy agitado pero en esta circunstancia, como siempre apuntamos, sea disciplinado con el stop loss. Que una operación que quería que durara unos minutos no se convierta en una operación que, por no asumir una pequeña pérdida, le va a durar unos meses.

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