Empieza el baile en el sistema bancario español. Un baile tan previsible como necesario a tenor de las circunstancias actuales que están gobernando el mundo. Un mundo totalmente loco a nivel financiero un mundo que nos va reflejando como el dinero va perdiendo valor. Cualquier empresa del mundo para hacer rentable su negocio necesita margen y margen, precisamente, es lo que no tienen los bancos en la actualidad por eso posibles operaciones corporativas como la que se maneja en el mercado con Bankia y Caixabank son imprescindibles, no solo para esas empresas, sino para todo el país. Al leer esta afirmación se preguntará que le incumbe el hecho de que se acabe produciendo esta fusión si usted no es accionista de estas entidades y, quizás, ni opere en bolsa. Le debería importar bastante esta posible fusión básicamente por dos motivos. El primer motivo es porque España necesita un sistema financiero lo más sólido posible para que todas las empresas, autónomos y particulares por cuenta ajena que lo precisen puedan acudir a las entidades a acceder al tan ansiado crédito ya sea para expandir nuestro negocio, comprarnos un piso o cualquier capricho que tengamos en mente. El segundo motivo es que todos somos, inevitablemente, Bankia ya que el estado español tiene más del 60% de la entidad y, como consecuencia, cualquier noticia que beneficie a esta entidad beneficia a un país que no para de endeudarse.
La operación tiene todo el sentido. A Bankia le beneficia pues accede a un pedigree como entidad que jamás habría llegado por si sola. A caixabank le beneficia también pues ayuda a amortiguar el duro impacto que le ha provocado el COVID y que ha dejado al descubierto la gran exposición de la entidad a sectores duramente castigados por este punto de inflexión en la historia de la humanidad. Una dupla deseada por un buen director de orquestra, De Guindos quien, de buen seguro, respira alivado desde su vicepresidencia del BCE sobre esta más que probable rumor de fusión.
Los mercados lo han acogido con euforia. Hoy Bankia registraba alzas de más del 30% que seguro les parecerá mucho pero no olviden el descalabro que lleva la entidad. Actualmente cotiza a 1’31 euros lejos de los 140 euros en los que cotizaba en los años 2011/2012. Caixabank se quiere fusionar a un banco, a costa de todos los españoles, recapitalizado y con bastantes menos problemas que sus competidores. Caixabank por su parte también recibía la noticia con optimismo con subidas superiores al 13%. En esta entidad el descalabro versus sus máximos no es tan dramático pues estos se encuentran, descontando dividendos, en los 4 euros versus los 2’05 euros actuales. ¿Qué puede pasar con las cotizaciones?
Un gran error sería pensar que las cotizaciones han de subir por el mero hecho de la fusión. Lógicamente, y así lo refleja la cotización, la noticia es positiva pero poco a poco se deberá ajustar la valoración. Un asunto es una OPA y otra una fusión. Una OPA si implicaría que una de las empresas pudieran tener una fuerte revalorización sostenida hasta que se determine el precio final que, por términos generales, suele ser un precio superior al de cotización. Otro asunto es una fusión que debería ser un canje de acciones determinado sin prima adicional para el accionista. Pensar en comprar acciones con la esperanza exclusiva de que puede haber una prima es extremadamente arriesgado y, bajo mi punto de vista, poco realista. No olvidemos, además, que las posiciones bajistas en el sector bancario español eran importantes y lo que provocan los bajistas en estas situaciones es tener que cerrar lo que han vendido sin tenerlo pero que se lo han prestado a precio de mercado.
Sin duda será una semana apasionante quizás un punto de inflexión en el sistema financiero español si se lleva a cabo y que acelera la urgencia de otras entidades de encontrar la pareja de baile ya que si no lo hacen pronto pueden encontrarse en un escenario de soledad siendo demasiado “viejos”.

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